Transformar la Intención en Evidencia: Una Hoja de Ruta para Profesionales de la Salud
¿Cuántas veces te has detenido en medio de una consulta pensando: «Si hiciéramos esto de otra manera, el resultado para esta familia sería distinto»? Muchas veces, nuestra práctica diaria está llena de intuiciones valiosas que quedan en el aire por falta de una estructura que las valide.
En el marco de un encuentro organizado por la Asociación de Bancos de Leche Humana de Argentina (ABLHAR), tuvimos el privilegio de escuchar a dos referentes de la ciencia en nuestro país: la Dra. Natalia Laufer y la Dra. Soledad Mendez. Bajo el título «Diseño de Proyectos en Salud: lineamientos básicos», las doctoras compartieron una guía magistral para desmitificar la investigación y entenderla no como algo encerrado en un laboratorio, sino como una herramienta viva que nace en el consultorio, en el contacto piel con piel y en el apoyo a la lactancia.
En este artículo, desglosamos los puntos clave de su presentación: desde cómo formular esa primera pregunta que nos inquieta, hasta cómo «vender» nuestras ideas a las direcciones institucionales hablando el idioma de la gestión y la eficiencia. Si alguna vez sentiste que tu experiencia clínica podía aportar algo más al conocimiento global, esta charla es el punto de partida que estabas esperando.
(A continuación, el desarrollo del artículo…)
1. La Investigación en el Entorno Clínico
Contrario a la idea de que la investigación ocurre solo en laboratorios, esta nace de las preguntas que surgen en nuestro trabajo cotidiano. El objetivo es comprender mejor los problemas de la consulta, generar evidencia sobre el apoyo a la lactancia y mejorar el acompañamiento a las familias.
Podemos clasificar los proyectos clínicos en tres grandes áreas:
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Investigación básica: Su objetivo es generar conocimiento nuevo y responder preguntas clínicas inéditas (por ejemplo, el impacto de los oligosacáridos en el neurodesarrollo).
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Investigación aplicada: Se enfoca en tomar intervenciones que ya han sido probadas como eficaces y adaptarlas para optimizar la calidad de atención en nuestro contexto local.
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Investigación de la gestión: Busca evaluar y optimizar los servicios actuales mediante la medición de indicadores de eficiencia y satisfacción del centro de salud.
2. El Ciclo de la Investigación: Un Proceso Continuo
La generación de conocimiento no es un camino lineal, sino un ciclo sistemático que incluye:
- Observación: Identificar un problema en la práctica diaria.
- Formulación de la pregunta: Traducir esa observación en una interrogante específica.
- Definición de objetivos: Establecer metas claras que guíen el proyecto.
- Metodología: Seleccionar las herramientas adecuadas (encuestas, entrevistas, revisión de datos).
- Análisis e interpretación: Procesar los resultados para obtener conclusiones válidas.
3. El Rol Crítico de la Bibliografía
La búsqueda bibliográfica es el «mapa» que nos permite identificar el vacío de conocimiento. No se trata de repetir lo que ya se sabe, sino de descubrir dónde termina el camino conocido para empezar nuestra propia investigación. Consultar la literatura es fundamental en tres momentos:
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Al inicio, para fundamentar el problema.
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Durante el proceso, para ajustar la metodología.
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Al finalizar, para contrastar nuestros resultados con la evidencia global.
4. El Diseño del Proyecto y los Indicadores (KPIs)
Una de las claves del éxito es la simplicidad en la medición. Un error común es intentar recolectar demasiadas variables que luego no se pueden procesar. Regla de oro: «Mide poco, pero mide siempre». Es estratégicamente preferible contar con un solo indicador (KPI) perfecto y constante que con diez variables incompletas. La regularidad en el dato es lo que permite sustentar cambios institucionales.
5. Comunicación y Gestión: El «Idioma Directivo»
Para que un proyecto sea viable, debemos saber comunicarlo a quienes toman las decisiones. Esto requiere traducir el «Idioma Clínico» al «Idioma Directivo»:
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Clínico: «Buscamos mejorar el acople y reducir el dolor materno».
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Directivo: «Este proyecto aumentará la satisfacción del paciente, reducirá costos de insumos por suplementación innecesaria y disminuirá las tasas de reingreso hospitalario».
Utilizar herramientas como el NPS (Net Promoter Score) para medir la satisfacción permite demostrar el valor del proyecto en términos de calidad y fidelización institucional.
6. Ética y Profesionalismo
Todo proyecto debe cimentarse sobre pilares éticos: respeto a la autonomía (Consentimiento Informado), beneficencia y absoluta confidencialidad de los datos.
Es fundamental entender que, aunque nos mueva la pasión por lo que hacemos, somos trabajadores de la ciencia. Profesionalizar el diseño de nuestros proyectos desde el inicio nos permite obtener resultados sólidos, aplicar a subsidios y garantizar que nuestro esfuerzo se traduzca en una mejora real de la salud global.
Conclusión La invitación de las doctoras Mendez y Laufer es clara: transformar la observación curiosa en una metodología rigurosa. Solo así lograremos que nuestra experiencia clínica se convierta en evidencia que transforme la realidad de las familias a las que acompañamos.
Podés acceder al power point de la presentación y al video del encuentro haciendo click en las imagenes a continuación.
Al final de este artículo podés probar tus conocimientos con un cuestionario de autoevaluación.

